The Incomparable Rose Hartman

Otis Mass | Estados Unidos | 2016 | 71 min
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En el rincón más vip de la sala vip de la fiesta más vip, ahí está Rose Hartman haciendo sus fotos.

“No es como un paparazzo, es peor”, dice de ella uno de sus amigos. Hartman consigue vencer la barrera de seguridad que se construyen los guapos y famosos y sacarlos mejor aún que si hubieran posado para ella en un estudio. La suya es la mirada del creyente y a ella le debemos las mejores fotos del Nueva York plateado de Studio 54.

Alguien la definió como una mezcla de Gwen Stefani, Auntie Mame y el demonio de Tasmania. Y que nadie se confunda: si Rose Hartman logró disparar las mejores imágenes de Studio 54, como aquella hiperfamosa en la que Bianca Jagger  entraba a la discoteca subida a un caballo blanco, es porque antes derribó a codazos al resto de fotógrafos que pudiesen pulular por allí. Nacida en una familia trabajadora del Lower East Side e influida por el glamour DIY de su madre, Hartman llegó a ser la exploradora mejor preparada de la “jungla de chifón”, como ella lo llama, en la época en la que Nueva York se ponía más interesante, la que vistieron “Halston, Pucci y Gucci”. No se le resistió Mick Jagger, ni Jerry Hall, ni Jackie Kennedy ni cualquiera de las supermodelos. Sigue en pie de guerra y no tiene problemas en decirle al director de su propio documental que lo está haciendo fatal.