Borsalino City

Enrica Viola | Francia, Italia | 2015 | 75 min
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Algo tienen estos sombreros para que sedujeran por igual a Federico Fellini, Al Capone y Jean-Paul Belmondo.

Bor-sa-li-no: la palabra evoca fotogramas de la Nouvelle Vague y suena a bella figura. Recorrer la historia de la centenaria marca italiana permite comprobar cómo el sombrero pasó de ser un complemento indispensable y un distintivo social a un pequeño lujo excéntrico sólo apto para aspirantes a dandy.

Cuando Giuseppe Borsalino era pequeño, le decían que siempre andaba en las nubes. Por eso su  madre le aconsejó hacerse sombrerero: para recordar en todo momento dónde tenía la cabeza. Hoy su apellido está recogido en el diccionario Oxford y significa técnicamente “sombrero de ala ancha”, pero evoca mucho más. Hace pensar en la elegancia nada tímida del hombre italiano y en el gusto por las cosas bien hechas. A lo largo de más de 160 años, la historia de la firma se ha ido trenzando con todos los cambios que han sacudido la sociedad y ha construido una relación muy especial con el cine, desde el Hollywood mudo a la Nouvelle Vague pasando por las películas de gángsters. Con mención aparte para Federico Fellini. Existía un modelo especial para el director de Ocho y Medio, hasta que Robert Redford se encaprichó y pidió uno igual.