Paris Couture

Loïc Prigent / Francia / 2016 / 52 min.

En 1946 había 106 firmas de Alta Costura en París. Dior, Balmain, Balenciaga y Givenchy reinaban en las pasarelas de todo el mundo. Sin embargo, tras las revueltas de mayo del 68 sólo quedaron 17 en pie. Un viaje al bello ocaso de la ‘couture’.

 

Esta es la historia del canto del cisne de la Alta Costura. Un espectacular ocaso que culminó en el mes de mayo de 1968, cuando los jóvenes parisinos empezaron a reclamar la playa bajo los adoquines y Cristóbal Balenciaga entendió que su era había terminado para siempre. Pero antes de que Brigitte Bardot exclamara aquello de “la costura es para las abuelas” y de que el prêt-à-porter se adueñara de los escaparates y las portadas de las revistas, la Alta Costura vivió un momento de esplendor único e irrepetible. Los ojos de todo el mundo estaban puestos en Dior, Balmain, Balenciaga, Schiaparelli y Givenchy, que vivieron sus años dorados tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando París renació de la mano del New Look. Al final, la Alta Costura murió de éxito: las copias de los originales y las licencias fueron el principio del fin de un mundo destinado a unos pocos privilegiados al que todos querían pertenecer.