Peter Lindbergh: The eye

Director Gero von Boehm
Alemania / 2016 / 52 min.

El padre del mito de las supermodelos se deja retratar y revela qué tienen sus fotos para ser inmediatamente reconocibles.

“Wunderbar!”, “maravilloso!” A estas alturas, Peter Lindbergh está acostumbrado a oír eso cada vez que dispara una foto. Pero ya no significa mucho para él. Lleva décadas reconocido como uno de los fotógrafos de moda más influyentes y ahora busca dejar un testamento.

Cuando fotografió a Linda Evangelista, Christy Turlington, Tatiana Pajitz, Naomi Campbell y Cindy Crawford para la portada del Vogue británico, Peter Lindbergh firmó lo que él mismo llama “el certificado de nacimiento de las supermodelos”. Su estética ha sido después mil veces imitada pero sigue siendo fácil incluso para el ojo poco entrenado distinguir un auténtico lindbergh. Para empezar, está su particular uso del blanco y negro –con el color, es imposible ir más allá de la piel, dice–. Además, nunca habrá una sonrisa –“Que vayan a reírse a otro sitio”–. Y, por encima de todo, está la confianza absoluta que parece concederle el modelo, algo que le envidia incluso su compatriota Wim Wenders. Hiperconsolidado y acercándose al final de su carrera, el veterano se reivindica aquí como uno de los grandes de la fotografía a secas, no de la fotografía de moda, alguien a la altura de sus admirados Kertesz y Dorothea Lange.