First monday in may

Director Andrew Rossi
EE.UU. / 2016 / 90 min.

El primer lunes de mayo, Anna Wintour organiza la gala del Met, la madre de todas las fiestas.

El fiestón con el que el Metropolitan de Nueva York abre cada año su exposición dedicada a la moda es un fabuloso ejercicio de branding, promoción y, aunque parezca mentira, amor al arte. Esta mirada de mosca-en-la-pared se posa en Rihanna pero también en los esforzados conservadores del museo.

Pese a su fama de glacial dominatrix, Anna Wintour demuestra bastante generosidad cada vez que se pone frente a la cámara. Si en The September Issue dejó brillar a la estilista Grace Coddington, aquí el que se luce es Andrew Bolton, el comisario en jefe del Costume Institute del Metropolitan. Su trabajo minucioso y apasionado desmiente a los que creen que la exposición anual de moda es una mera excusa para que Vogue organice un fiestón con todas las celebrities que andan sobre la Tierra y los diseñadores y sus musas hagan un rentable ejercicio de polinización cruzada. Cierto, lo que empezó como una pequeña gala benéfica sin cámaras se ha convertido en un sarao que hace palidecer a los Oscar, pero ninguno de los implicados pierde de vista el principal objetivo: solucionar la financiación del Costume Institute para todo un año. Sí, es muy divertido ver cómo se organizan las mesas para la cena –H&M no puede estar en Siberia, ¿sigue considerándose famoso a Josh Hartnett?, Chloe Sevigny se sienta en el peor sitio– pero es más emocionante ver cómo cinco conservadoras vestidas con batas blancas suspiran al unísono cuando desembalan un Galliano de 2003. Eso no se finge.